La incomprensión del peronismo por la Izquierda
De la lectura del articulo publicado en el periódico Tiempo Argentino sobre un resumen del texto “Los cuatro peronismos” de Alejandro Horowicz del 02/01/2011 y del análisis posterior del mismo autor de las “Colectoras de izquierda y de derecha” del 22/02/2011 del periódico mencionado, me surgen marcadas diferencias de apreciación a su interpretación de los movimientos nacionales y particularmente del peronismo, que hace imprescindible otra evaluación de los acontecimientos expuestos.
En principio ni con"cuatro peronismos” Horowicz alcanza a explicar el movimiento nacional, popular y revolucionario llamado peronismo.
Esto se debe en parte, a ver solamente sus “conducciones fácticas” en períodos en que se proscribió al movimiento ( aprecia al peronismo solo a través de su estructura partidaria) y cuando el régimen dictatorial creyó eliminada a su militancia, que se oponía al retorno a un pasado liberal ,encuadrado e instalado legalmente por la constitucion de 1853.
Además muchos “analistas” coincidieron con los instigadores del golpismo en que, con la muerte de Perón ya se creían acotados culturalmente los sentimientos populares a “rituales puramente nostálgicos y anacrónicos”, subordinando la participación popular a un bipartidismo controlado y domesticado, una vez destruido el “estado de bienestar” y los recursos institucionales patrimoniales que lo promueven.
Otro aspecto que oprime la libertad del estudio del “peronismo” es cuando su autor es cautivo de la metodología conceptual de las corrientes de la izquierda académica, que necesitan etiquetar previamente estos fenómenos de masas para describirlos. ( como inscriptos dentro de ciclos históricos de devenir rígidos , – esclavismo, feudalismo, capitalismo y socialismo- donde la realidad histórica debe acomodarse al marco teórico y no este a los acontecimientos que movilizan los recursos humanos hacia sociedades mas justas, que son poco predecibles y repetibles, y tampoco encajan en esquemas o “etapas pre-concebidas”. . En lo metodológico, quienes hicieron una interpretación mecánica de las teorías democráticas, socialistas y comunistas desarrolladas en el contexto europeo o de sus movimientos nacionalistas.
Cuando se remiten al estudio de los movimientos nacionales americanos o solo lo perciben como resaca de la lucha de clases, o como ciclos populistas dentro de los propios intereses de las burguesías locales, de desarrollo inorgánico, demagógico o autoritario.
El objeto de análisis en este caso el peronismo, desde esta óptica etiquetadora, deberá encuadrarse mayormente en los estereotipos conceptuales de la izquierda intelectual, osea como frente policlasista, o como movimiento populista, o como bonapartismo criollo , o como alianza de clases liderada por un sector industrialista de la burguesía y del ejército( con lo cual es 99% burgués) , o como nacionalismo de estado, o como estado paternalista, etc., pero nunca como una experiencia popular democrática, organizada políticamente en un proyecto nacional y con transformación social y ética, que incorporaba a la clase trabajadora como sujeto activo de la economía y de las políticas de estado, para que el país dejara de ser una gran estancia europea. Y es así como se puede comprender su dinámica movilizadora y su arraigo en las masas. Todo esto dentro de un proceso interno e internacional de grandes confrontaciones ideológicas y políticas que amenazaban la continuidad del gobierno electo.
De los tantos etiquetamientos que padecieron los movimientos populares, muchos cargan con ofensivas caricaturas que confirman los prejuicios culturales de las capas medias vacilantes y temerosas, que ademas son hechos con intención perversa y oportunista para derrumbarlos. Otros son producto de la incomprensión “intelectual”, que vulgariza y oscurece su significado como identidad de sentimientos colectivos, aislando su poder natural de comunicación y que pueden deberse a errores de formación.
La mayoría de los movimientos nacionales del siglo XIX y XX en Europa (nacionalismo aristocrático), asociaron decadentes noblezas con industrias concentradas, capital bancario, militarismo expansionista y parasitismo administrativo; no tolerando la participación popular en sus filas, por ello reprimieron violentamente protestas obreras y campesinas que se revelaban contra el poder de estas élites autoritarias que expulsaron de su territorio las capas empobrecidas. Entonces el partido era la herramienta colectiva para poder defender sus intereses de ‘clases excluidas”.
Pero en América las variadas corrientes migratorias importaban prejuicios étnicos y fronterizos como de filiación política, cultural y teórica que sectarizaban y rivalizaban sus luchas haciendo que ningún frente político y asociación gremial prosperara algo más allá de sus propias filas. Esta es una de las razones por lo cual los movimientos nacionales se convirtieron en factor fundamental de unión de marginados, explotados, excluidos y engañados, sin que mediaran filtros ideológicos o de castas en sus adhesiones o inclusiones. Bastaba fortaleza en las convicciones de justicia social, compromiso con los sentimientos patrióticos y ser solidarios con nuestros semejantes.
Perón es ungido como líder de un nuevo movimiento de masas el 17 de octubre del 45 y no como secretario de un partido; por esto no podía subordinar la existencia de un movimiento nacional que sublevaba el subsuelo de la patria postergada, a ninguna alianza con partidos preexistentes, aunque estos tuvieran afiliados obreros o radicales yrigoyenistas. Por esto Horowicz se equivoca cuando sostiene que Perón “no estaba interesado a que sobrevivieran ambos nucleamientos “ en referencia al Partido Laborista encabezado por Cipriano Reyes y Gay, y la Unión Cívica Radical Junta Renovadora con Hortencio Quijano a la cabeza, (que apoyaron la futura presidencia de Perón pero con candidatos propios) ,como si fuese un capricho personal provocar su extinción posterior por celos de dirección, cuando en realidad lo que primaba era que un movimiento integrador y revolucionario no se podía subordinar a las decisiones políticas de partidos que no comprendían su naturaleza y proyección. Esta innecesaria y conflictiva relación política de por sí era inaceptable, ridícula y regresiva. En principio ambos partidos sin el movimiento nacional y popular presente hubiesen sido demolidos por el continuismo liberal-oligárquico que buscaba acomodarse con otros aliados externos. Por otro lado es ridículo que un movimiento en América se presentase como subordinado a un partido, o sea dirigido por una alianza de partidos; cuando en la mayoría de los casos sus metodologías de acción difieren sustancialmente o se enfrentan por la diferencia de los sujetos comprometidos.
Tanto Scalabrini Ortiz como Perón en su viaje por Europa en la década del 30, se sensibilizan de las diferencias de sentido político que tenían los movimientos en ambos continentes, que hacen que el primero( por Scalabrini) preanuncie muchas de las consignas que enarbolara el futuro movimiento y que el segundo distinga claramente quién será el nuevo sujeto que necesariamente debía incorporar socialmente la revolución que se avecinaba, y que era el movimiento obrero organizado en un proyecto nacional, americanista y soberano, donde los principales recursos naturales y humanos se convirtieran en patrimonio público.
Como se puede deducir, lo originado en América no tiene vínculos con los movimientos nacionalistas europeos.
El movimiento se incuba en la reacción al extraordinario despojo, abandono y marginalidad que inexplicablemente sufrió el pueblo argentino especialmente durante la década infame, también a la dependencia económica, a la insoportable explotación de los trabajadores y a la relación prácticamente colonial con el imperio británico. Todo esto acentuado por la incapacidad de los partidos existentes a revertir la situación y de quebrar con el fraude institucional. Es decir surge como la antítesis de la argentina colonial, donde las libertades y privilegios solamente existían para los ricos, poderosos y entregadores.
Esta reacción social y política no se expresaba como dilema entre burguesía industrial y proletariado; porque la primera no dominaba en el plano político ni era “hegemónica”, y por el otro lado el trabajador ni siquiera era reconocido como “clase” social y los gremios aún funcionaban como sociedades de resistencia pues el estado no los incluía.
Es a través del movimiento peronista donde el obrero logra afirmar los derechos sociales de la clase trabajadora, y cuando éste accede al gobierno el estado incorpora los tribunales laborales y reglamenta el derecho laboral como materia específica para sus reclamos históricos, además autoriza y promueve sindicalización por rama industrial, con el complemento de la creación obligatoria de delegaciones obreras por fábrica con elecciones internas periódicas.
El estado se obliga a dar cumplimiento a los convenios colectivos. Crea además el Ministerio de Trabajo y Previsión Social para lidiar en los conflictos laborales, etc. Aún así casi ninguna conquista laboral caía al obrero del cielo: fábrica por fábrica, industria por industria, contratista por contratista, patrón por patrón etc.,tuvo que ser confrontado duramente para que se acogiera a las nuevas reglas sociales que sacaban a los seres humanos del salvajismo y la servidumbre colonial. La diferencia fue que por primera vez en la historia el estado estaba a favor del más débil en los litigios laborales y hacía cumplir la ley. Esta transformación política y jurídica excede con creces el programa reformista del Partido Laborista, que nunca fue una “alternativa” para un movimiento de masas y el que para “sobrevivir” deberá justificarse con otros planteos conceptuales que sus direcciones no tenían, y que no fuesen solamente las del trade- unionismo británico.
Didácticamente expresaba Eva Perón ante los trabajadores: “No somos un partido político, somos un movimiento que tiene una doctrina, un conductor político y un proyecto nacional que defender y le pedimos a sus dirigentes que quieran a la clase trabajadora”, Las dos últimas condiciones citadas por Eva, que son fundamentales para el existencia del movimiento nacional y popular (o sea para que exista el peronismo) no estan presentes en lo que Horowicz considera como el 3er. y 4to. “peronismo”. (desde el retorno de Perón hasta el fin de la presidencia provisoria de Duhalde) Porque a ese “PJ” ya antes de su muerte poco o nada le interesaba la liberación nacional, el sacrificio de toda una generación, pero sí el neoliberalismo, y porque la mayoría de los gremialistas encumbrados habían perdido su amor por la clase trabajadora, por Perón y por el movimiento, pero no por su cargo”.
Esto implica que quienes se atribuían la representación peronista eran en los hechos impostores y embusteros que usurpaban una representación que no tenían, y que habían sido copartícipes de la destrucción del movimiento(o sea del peronismo), por lo tanto incluirlos como “peronistas” no tiene consistencia, es un agravio y no reporta saberes.
Algunos analistas califican lo precedente como la “alvearización del peronismo” en rememoración a la complicidades de Marcelo Torcuato de Alvear con el golpismo Uriburista, con el liberalismo proscriptivo de A.P.Justo y por renegar del movimiento yrigoyenista (radicales con galera).
Eva Perón sintéticamente explicaba que el peronismo “será revolucionario o no será nada”, o sea que debía transformar desde sus bases las estructuras sociales del país que sostenían las desigualdades sociales y la dependencia, o “la nada” : es decir un partido mas, subordinado al poder colonial que responda sumisamente al capitalismo internacional con coreografía populista. Como vemos, observaba solamente dos rumbos posibles: en el revolucionario el peronismo tenía al pueblo como sujeto permanente o sea era el soberano decidiendo su futuro y en el otro, el peronismo era solamente un partido domesticador de las masas para negociar intereses personales con los poderes de turno.
Con razón funcional y por representación Eva Perón no preveía mas de dos accionares para el movimiento popular y, desde esta disyuntiva de hierro es como hay que analizar su circunstancial situación, ya sea desde su proscripción violenta por golpistas, o cuando democráticamente reconquista el gobierno, o cuando se sustituye provocativa e innecesariamente al Dr. Cámpora, (defenestración alentada por grupos reaccionarios nativos y extranjeros y porque con Cámpora se debían revalidar títulos y compromisos con el movimiento, en cambio con Perón imperaba el rodeo, la obsecuencia y el aparato ) ,ya que nadie podía negar el poder representativo de Perón en el pueblo y el peso de sus decisiones políticas sin mediar en esto el cargo administrativo que tuviese .
Pero al saber su precario estado de salud muchos jerarcas temían que Campora con varios años más de mandato le sucediera en el poder y relevara de sus funciones a renegados y conspiradores, tanto del aparato político como del sindical para fortalecer con nuevos cuadros la movilidad trunca por 18 años de proscripciones y persecuciones.
La muerte de Perón, deja al descubierto la incapacidad que tenía el PJ de la época, con Isabel como presidenta del “partido” y como jefa de estado sustituta, ensombrecida por el ocultismo inquisidor de López Rega, de continuar un liderazgo histórico, sin el movimiento nacional y popular de respaldo y sin una juventud entusiasta por construir el futuro (o sea el peronismo que ellos mismos combatieron). Era poco realista pensar que se pueda sostener milagrosamente un régimen así, como una ficción democrática, persistiendo en una ridícula formalidad partidista, sin masas de apoyo, persiguiendo a la juventud y a los cuadros políticos, sin movilidad, sin proyectos, con crecientes conflictos laborales y en ejercicio de terrorismo de estado. Y menos que pueda perdurar a mediano plazo con fuertes presiones externas para liberalizar completamente los mercados y con cúpulas militares hostiles a toda continuidad “democrática”. La inmovilidad del pueblo produjo el resurgimiento de la violencia sistemática dictatorial que destruyó implacablemente los cuadros políticos, gremiales y juveniles de un movimiento que se resistían a la entrega, especialmente los de origen obrero, cancelando así el breve período democrático en la vida política argentina.
El papel de las diversas y presuntas direcciones, renegadas al peronismo, encarnadas dentro del PJ y en los feudos sindicales con disfraces populares y las invasiones oportunistas de ambiciosos a cargos y poder, no justifica segmentar su estudio en una variada oferta de presentaciones coyunturales aburguesadas que solo favorecen al las intenciones regresivas del poder monopólico (confundir, desarraigar, corromper, desalentar, no importa como, o violentar sin contemplaciones, para conservar el poder).
Siempre la naturaleza de las transformaciones sociales, como la calidad de sus direcciones dependerán del grado de organicidad que tengan la pluralidad de los actores de los movimientos nacionales revolucionarios y no tanto de adhesión o filiación partidista; porque la herramienta popular de los pueblos americanos es el movimiento y no el “partido” culturalmente eurocéntrico y que solo puede asegura logros tácticos y puestos en la administración pública pero no garantiza objetivos sociales a las masas.
El segundo “Peronismo” para Horowicz esta integrado “básicamente” por ”direcciones sindicales variopintas”, por las 62 organizaciones, obviando ciegamente el acontecimiento mas importante de su reafirmación como movimiento inspirado en las luchas obreras y de masas, no resignadas a permanecer indefinidamente como clase social sometida y explotada, pese al golpe de estado de 1955.
Este hecho fue conocido como la Resistencia Peronista: expresión decididamente activa y militante con arraigo en todo el país de cuadros fuertemente comprometidos con la clase trabajadora y la liberación nacional, de sentimientos americanistas con conciencia colectiva de pertenencia aun movimiento integrador, y también causa fundamental para la comprensión de todo acontecimiento político y sindical posterior.
La reacción hacia el golpismo contrarrevolucionario de 1955 fue espontánea y natural, sin líderes y mentores. Y es porque durante el gobierno peronista del 46 al 55 no se elaboró un plan estratégico que previera un golpe, una conspiración violenta o conflictos a gran escala provocados para derrocar gobiernos democráticos y constitucionales.(Winston Churchill había declarado al gobierno peronista como el principal enemigo americano de Inglaterra y Estados Unidos según aseveraciones del propio Perón planeaba réplicas militares sobre bases de aprovisionamiento en caso de ser vencidas las fuerzas golpistas).
En estas imprevisiones influyeron concepciones evolucionistas lineales de Perón (“Comunidad Organizada”), que creía que mediante el justicialismo se pasaría de la sociedad del “ yo” ( liberal) a la del “nosotros” (con justicia social) y que por ser un ciclo superior de la conciencia colectiva nacional no admitía posibles regresiones a regímenes neocoloniales impuestos por el capitalismo-imperialismo. Por esto sostenía en esa década también “que el antiguo sistema capitalista hoy ya esta superado”, o que” todo el ejército trabajaba en bien de la nación abandonando sus resabios con gobiernos oligárquicos”. Argumentos determinantes que no ponderaban debidamente la magnitud de la reacción oligárquica y que no convencía a muchos militantes sociales, pobladores, a algunos intelectuales y a sectores laborales que siempre sufrían algún escarnio o humillación y lo percibían a diario tanto de los partidos opositores, como de los medios de difusión, o cuando se incorporaban al servicio militar, sobre todo en el interior o en las comunidades nativas donde el beneficio del trabajo o la redistribución de la riqueza no se les acercaba.
Los que se exponen en la resistencia y que consta por relato de sus actores, es un activismo convencido de que en 1955 se había frustrado un proyecto industrialista autónomo, de que los promotores del golpe operaban para que la justicia y la inclusión social desaparecieran como esperanza de las mayorías( “para que el hijo del obrero muera siendo obrero”), así como los deseos de una sociedad mas justa, libre y soberana; también que la clase trabajadora sería la mas castigada por su osadía emancipadora y que la democracia solo figuraría en la cartelera si no irrita a los poderosos,.Estos y muchos argumentos mas hicieron reflexionar a lo patriotas en que nuevamente valía la pena volver a arriesgar la vida, como lo hicieron los que pelearon por la independencia, los actuaron en la Vuelta de Obligado, las luchas de la resistencia federal, los héroes de Paso de los Libres, etc.,como las milicias de Guemes que jaqueaban permanentemente al enemigo realista y no lo dejaron avanzar un solo paso mas, como personas sencillas que no tenían nada que perder ,pero sentían que había una patria que proteger y recuperar si era avasallada. Sabían que en ese momento no contaban ni con Perón, ni con el partido, ni con la CGT, pero sí que eran parte de un movimiento nacional que la brutalidad dictatorial lo haría también clandestino, pero sería la herramienta contra los opresores.
Las acciones de la resistencia obligaron a forjar una nueva conducta gremial con mucha presión de base, ya que habían desaparecido todas las garantías constitucionales y laborales. Los resistentes fueron además formadores de cuadros gremiales, porque el no actuar de una proporción de las conducciones que provenían de la CGT del gobierno peronista debilitaba las luchas obreras ( caso como el de Di Pietro, Cavalli, etc.). Esta dirigencia que fue domesticándose al servicio del capital, no estaba dispuesta a grandes sacrificios y preferían negociaciones con los golpistas antes que el encarcelamiento. (a estas corrientes liberales se llamo:”colaboracionismo”, “nueva corriente de opinión”,”Integracionismo” etc.).
La defenestración del Gral.Leonardi ( catolicismo conservador) por parte de sectores golpistas ultraliberales (Aramburu-Rojas) generaliza la represión (mas de 3.000 encarcelamientos sin proceso y mas de 35.000 expulsados de la actividad económica) lo que intensifica las acciones resistentes del 56, que actuaron en varios planos y cuyo organizador apreciable fue J.W.Cooke ,cuya audacia intelectual sorprendían al propio Perón, al poder encausar prácticas puntuales y aisladas hacia estrategias de recuperación popular insurreccionales sin su valoración. Frente a este dramatismo social el gallinero partidista (la Unión “Democrática) estaba ansioso por entrar por las puertas laterales de la “casa de gobierno” usurpada por tiranos para hablar de su futuro.
Acompañando la acción insurreccional estaban los que promovían el peronismo desde abajo en 1956 llamado “movimiento peronista de base” (sostenido por Miguel Gassera, Marino Vuelta y Amado Olmos) que procuraba la formación de nuevos dirigentes en el movimiento obrero y en el territorio para contrarrestar la ineficacia burocrática partidista y sindical. En el caso del MRP fundado por Gustavo Rearte planteaban roles específicamente revolucionarios a las nuevas agrupaciones obreras y a los sindicatos, pero no abandonaban su identidad con el movimiento. Otros como el Gral. Valle planteaban soluciones militares para la restitución del gobierno constitucional depuesto, con la condición de que las FFAA no debían intervenir fuera de los marcos constitucionales y democráticos. En esta acción heroica muchos pagaron con su vida la osadía de querer reponer al peronismo.
.Los militantes de la resistencia actuaron en casi todos los planos de la política (gremial, social, cultural, política exterior, etc.) generalmente desde el anonimato, sin exposición en cargos, con escasos recursos, con gran entereza moral, y fueron los principales movilizadores que generaron las condiciones para retomar el proyecto nacional, popular y revolucionario truncado en el 55, además de imponer el requisito social del retorno incondicional de PERÓN al país en plenitud de sus derechos cívicos como garantía de libertad democrática. Este plan de lucha implicaba la restitución incondicional de los derechos fundamentales consagrados en la Constitución de 1949 y el libre ejercicio de la democracia, sin ninguna enmienda. El propósito era avanzar estratégicamente y como algunos decían: “Si el país tenía soberanía en los actos económicos y los ejercía con justicia social, entonces habría independencia política y así se consolidaría el necesario sostén del estado a la economía social y a afianzar la justicia laboral” ( línea política y proyecto nacional que pienso es propiciada audazmente por los gobiernos del matrimonio Kirchner)
Pese a la importancia de las políticas gremiales que confrontaban la caída del salario, la reducción del gasto público, los despidos masivos y los abusos patronales en la época en que se proscribió al peronismo (55-73); su existencia no se debía al arrojo de unas “62 variopintas” sino por la presencia social de un activismo movilizado y de una conciencia colectiva en la clase trabajadora que ya no claudicaba ante los diferentes regímenes que adoptaba el sistema capitalista dependiente y que condicionaron los cabildeos gremiales permanentes hacia la avaricia empresaria y a negociar derechos o sacrificios ajenos.(Se confirman estos acontecimientos por los relatos de Federico Durruty) . Un caso emblemático fue la resistencia a la desnacionalización del Frigorífico Lisandro de la Torre, donde pese a las bravatas de Frondizi y a las indecisiones del amarillismo cegetista ( se negaban a convocar a un paro gral.) el conflicto se generalizo como repudio nacional a la entrega de patrimonios públicos. Finalmente la resistencia desnuda al generalato que mostró su hilacha mercenaria y reprimió salvajemente la toma del frigorífico por los trabajadores y a los movilizados en su defensa, encarcelando al heroico dirigente Sebastián Borro y echando a la calle a mas de 1500 obreros para complacer al capital extranjero. (1ra.crisis del voto restringido y del presidencialismo vigilado del régimen).
Los movimientos populares se comprenden si se analizan como acciones concientes o no, cuya dinámica tiene objetos a cumplir y que satisfacen los sentimientos comunes postergados. Por eso aunque operen en contextos económicos “burgueses”, por la calidad de sus sujetos orgánicos (que no son únicos) pueden llevar a cambios revolucionarios. En el caso del peronismo cuando la clase obrera tuvo protagonismo político en las acciones de gobierno las transformaciones fueron revolucionarias. A esta ecuación de clases la izquierda mitriomarxista (como diría Jauretche) nunca las pudo digerir porque no se amoldaban ni a sus propuestas de “maxima” ni de “mínima”. La ”derecha nacional” sí, pero con intoxicaciones y malestares; calificando su grave estado como un ataque de los “zurdos”, pero en este caso no apuntaba hacia la “izquierda” sino a los trabajadores y cuadros peronistas . Cabe aclarar que en el año 1944, en las postrimerías de la 2da. guerra, una marcha de trabajadores se dirigió a la Secretaría de Trabajo y Previsión a pedir explicaciones a Perón sobre su postura respecto del grave conflicto bélico y de allí surge la consigna “ni yanquis ni fascistas, peronistas” por su línea abstencionista; pero que luego los ideólogos de la reacción corporizados en el vandorismo sindical , ( Alonso, Coria, Vandor, etc., en complicidad la dictadura de Ongania, llamándose también “peronismo sin Perón”), la reformularon perversamente como “ni yanquis ni marxistas, peronistas” creando una falsa ideologización del sindicalismo para enfrentar a sus bases amotinadas con el sistema. La derecha conservadora para envenenar al movimiento, se entromete en varios frentes, sobre todo entre los trabajadores y que muchos por prejuicio, por corrupción y por ignorancia no se percatan de la maniobras divisionistas en juego.
El retorno de Perón se produce en condiciones diferentes a las previstas por la resistencia peronista y a la situación de expansión industrial argentina previa a 1945, porque las dictaduras provocaron endeudamientos, déficit en la balanza comercial, inflación galopante, desempleo, extranjerización de empresas, disminución del “gasto público”, aumento de la tasa de interés, corrupción estructural, invasión monopólica y de capitales golondrina, caída salarial, regresión cultural, violación e inaplicabilidad del derecho laboral, etc. que no se resolvía instalando por decreto en “socialismo”.
Había que reconstruir como mínimo las condiciones económicas, constitucionales, sociales y políticas previas a 1955, porque para ello el pueblo votó mayoritariamente a Cámpora y mas de 1.000.000 de habitantes se movilizaron para concurrir a Ezeiza a recibir a Perón, principalmente motivados para que se reimplantara la justicia social y que el ingreso laboral, principal variable de ajuste del golpismo, creciera nuevamente hasta superar el 50 % del PBI. Con esta incidencia en los ingresos, se alcanzaría el poder suficiente, de tal forma que las políticas económicas y sociales, la orientación del presupuesto y los recursos naturales estarían en manos de quien realmente moviliza la sociedad, sostiene la productividad y defiende la soberanía. Así se pensaba. Y para estos logros era necesario reconsiderar nuevamente los derechos laborales, sociales y el abusivo rol de la propiedad monopólica y terrateniente. Estas eran las tensiones en juego que se desencadenaban y que no eran ni reformistas, ni economicistas, ( o 99 % burguesas ) como suponían y suponen los gurúes de la izquierda (estas proyecciones consumaba en gran parte de los objetivos económicos del movimiento en la década del 45 al 55 y el de su base constitucional del 49). Por lo visto, el papel de J.Gelbard (Ministro de economía 73-75) era lograr una nueva “acumulación primitiva” principalmente con el empresariado afiliado a la CGE , porque los recursos del estado fueron liquidados por los regímenes militarizados (algo que no se podía lograr en un mes) y eran indispensables para salir del estancamiento; pero lo determinante en materia política económica de la época era el rol que el ejecutivo fijaba a la redistribución del ingreso y a la participación obrera en la gestión industrial y agropecuaria, cuestión que dependía de la organicidad del movimiento obrero y de su participación. (No se puede medir una política económica por el grado de afinidad burguesa que se le puede asignar a un ministro, como aprecia Horowicz).
Las condiciones en que se establece la apertura electoral del 73, difieren enormemente a las del fin de la guerra del 45. El golpe del 43 fue contra el continuismo oligárquico y la economía se encaminaba a la sustitución de las importaciones pero en el 73 los golpistas estaban casi obligados a la apertura “democrática” por el rechazo civil a las proscripciones, al desastre económico y al partidismo militar( fracaso del GAN). Situación que de continuar implicaría inevitables levantamientos insurreccionales. Los militares se retiraban a los cuarteles, sin que por esto el ejército abandonara la teoría de la “seguridad nacional”( táctica antisocialista diseñada por los EEUU para que los ejércitos latinoamericanos combatieran los posibles movimientos revolucionarios en su territorio, enseñadas en la “Escuela de las Américas” de Panamá) O sea que el peor enemigo para sus mandos seguía siendo el interno y que aún había que vencer, no importándole que el país se sumerja en la pobreza y en la guerra civil. Operaron de manera tal que los conflictos que ellos causaron los resolviesen “los peronistas”, trasladándole su ”guerra interna” al propio movimiento, donde ya habían penetrado los conspiradores reaccionarios a tal propósito, sobre todo en el aparato sindical, ensuciando la democracia popular naciente.
Si a este cuadro inestable le agregamos que el retornar del proyecto nacional no contaba con la suficiente adhesión de las cúpulas sindicales colaboracionistas, ( ya en 1968 se había dividido la CGT, quedando como confrontadora al régimen militar un sector reducido muy activo, llamado CGT de los Argentinos, liderada por Ongaro, Di Pascuale, Atilio Lopez, Santillán, etc.) entonces por coherencia el objeto primario de los militantes populares era recomponer las bases del movimiento antes que pedirle “definiciones “ en el vacío a Perón y una conducta improbable al PJ. Los jóvenes naturalmente rebeldes y transgresores, aunque no experimentaran gobiernos libremente elegidos, convivieron con repugnancia las dictaduras retrógradas y paralizantes, pero por distantes de la actividad productiva, de políticas participativas y de acciones constituyentes por la bestial exclusión padecida, era poco probable que conformaran un “frente juvenil revolucionario ” como encuadra Horowicz en su” 3er. peronismo”, porque los frentes suponen acuerdos tácticos de direcciones orgánicas y lo existente era sectario y poco dispuesto a disolverse( o sea poco revolucionarios). No así los movimientos de masas que era lo que se debía fortalecer para transformar esa Argentina oprimida y despojada.
Otro infortunio al voto popular fue el aventurado ataque al Cuartel de Azul por el ERP en enero del 74, pensando seguramente este grupo que eran los iluminados predestinados a señalarle al pueblo donde se oculta su verdadero enemigo, no importando las circunstancias políticas y las consecuencias sociales del hecho. A.H. hace mal en señalarlos como “guerrilla guevarista” ya que Guevara no guerreó contra gobiernos surgidos por el voto popular. Batista era un legendario dictador caribeño y en Bolivia los generales Ovando y Barrientos habían dado un golpe contra el gobierno popular de Paz Estenssoro. Por esto en la Argentina del 74, donde después de 18 de proscripciones el pueblo pudo volver a elegir, no podía pensarse que “la guerra es la continuación de la política por otros medios”, sino que pasaría a ser “la imposición de determinadas políticas antipopulares por medio de la violencia y el poder militar” y ningún acto bélico se justificaba si el pueblo no lo requería. El hecho del Cuartel de Azul solo puede medirse como una irracional provocación de consecuencias reaccionarias. (a las castas abigarradas al poder económico esto le venía como anillo al dedo, pero a los jóvenes como un auto de prisión preventiva)
.Pese a que la movilidad popular fue ferozmente combatida por los genocidas del 76 para implantar el neoliberalismo, en diciembre del 2001 la resistencia popular cobra fuerzas al igual que la resistencia peronista y produce la caída no solamente de un títere como De la Rua, sino del paradigma neoliberal, recuperándose la participación popular en la demanda de justicia y programas sociales, que en gran parte han sido sostenidos posteriormente por los gobiernos del matrimonio Kirchner.
Carlos Kifer
La Organicidad Obrera
La organicidad obrera emerge de analizar las consecuencias de la destrucción del movimiento obrero provocadas por la imposición brutal del neoliberalismo ,la ineficacia de las viejas políticas gremiales y de resistencia obrera para combatirlas.Las leyes laborales existentes no contemplan modelos productivos fuera del marco capitalista clásico, no permiten progresar a los metodos asociativos,comunitarios, mutualitas y/o cooperativistas de trabajo industrial.
jueves, 28 de abril de 2011
lunes, 14 de marzo de 2011
NACIONALES - LA ORGANIZACION DE LOS PUEBLOS
LA ORGANIZACIÓN DE LOS PUEBLOS
Los Movimientos Políticos Latinoamericanos fueron y serán la herramienta organizativa natural para la liberación de los pueblos oprimidos del continente.
En estudios precedentes, cuando se reviso la historia social y política de las masas populares latino-indo-americanas, especialmente en lo relacionado a los métodos organizativos en que cristalizaron las luchas por la emancipación ,se puso en evidencia la trascendental importancia que adquirieron los movimientos nacionales y americanistas en la conquista de sus derechos y en la toma de conciencia de sus valores. Ellos fueron constituyentes de lazos de integración territoriales y poblacionales, también vehículos de acción unificadora entre comunidades nativas y diversidades culturales provenientes de corrientes migratorias.
Además constituyeron nuevas identidades de hecho y de derecho, tanto en materia social, como económica, política, militar y jurídica.
Los ejemplos mas relevantes por sus consecuencias y por la justicia de sus causas en la Argentina son:
El movimiento antiabsolutista que enfrentó en América las dictaduras monárquicas europeas, que asciende al gobierno mediante la Junta proclamada el 25 de mayo de 1810 ,y sus consecuencias posteriores expresadas en las guerras por la independencia y liberación popular contra la restauración realista encarnadas en las figuras de Mariano Moreno y José de San Martín entre otras, como emergentes indiscutidos de la época..
En segundo término, el movimiento democrático contra las élites oligárquicas terratenientes que monopolizaban los beneficios del comercio ultramarino y del puerto de Bs. As.,que se autoelegìan a través del “fraude patriótico”, culminando en el gobierno de Hipólito Yrigoyen del año 1916.
Por último, el movimiento contra el neo colonialismo británico que extremó su opresión en la ”década infame”,y que vertebró en el antiimperialismo de las masas obreras sindicalizadas, identificadas en las figuras de Gral. Peròn y de Eva Duarte a partir del 17 de Octubre de 1945.
Todos estos movimientos en cada momento histórico determinado representaron inconfundiblemente el “partido” de las masas oprimidas y postergadas, ya que la partidocracia liberal-conservadora los excluíaa como sujetos políticos y culturales. Con las corrientes migratorias a fines del siglo XIX y del XX se agregan al elenco partidista las distintas variantes de la izquierda progresista que actuaron objetivamente como aliados moderados del régimen liberal dependiente europeizado sin integrar a las masas que no congeniaban con su programática ortodoxa y de estuche clasista.
Verdaderas causales de injusticia, exclusión, venalidad y sometimiento provocaron el surgimiento de estos movimientos, que de manera orgánica asociaron sentimientos y esfuerzos dispersos en un objetivo nacional común, provocando cambios en la composición de las clases gobernantes y en los factores que definían al poder, obligando a que los programas de gobierno incluyan reivindicaciones impostergables para las necesidades e intereses populares .Estos movimientos populares fueron los únicos que consolidaban la soberanía nacional.
Su presencia y accionar permitió a los sectores marginados , sin poder de decisión económica , sin marco institucional de referencia, rechazados por la cultura dominante, ,limitados en sus recursos y movilidad, sin prensa ni medios de expresión( sin nadie que los represente políticamente ), actuar en forma masiva y con fuerza convocante para provocar los cambios imperativos que las nuevas situaciones requierendel estado y de la economía.
Es una herramienta en el sentido estructural y un poder indelegable,
ya que lo disperso y aislado se integra a lo publico y a lo privado ; y la crisis social encuentra instancias superadoras a lo que aparece como fatalidad del sistema. El ser se siente parte de un grupo orgánico mayor que lo integra con sus propuestas a acciones trasformadoras que operan a escala nacional.
Estos movimientos superan el marco estrecho, frustrante ,interesado y burocrático de los partidos y frentes partidocràticos, que no logran soluciones a los conflictos sociales y productivos. Quiebran la intolerancia , los prejuicios y el accionar sectario de las elites intelectualoides, conservadoras y ortodoxas.
Los movimientos promueven nuevos elementos constituyentes que replantean las funciones de estado, ya que incluyen socialmente nuevos actores económicos, sociales y políticos para superar los viejos sofismas
del capitalismo dependiente y de la subordinación a poderes internacionales.
Políticamente han sentado bases de inclusión social y económica a nuevos sujetos sociales , en la medida que integran necesidades inmediatas y voluntades de cambio, con proyectos nacionales o estratégicos que modifican las bases económicas en que se sostenían los grupos de poder dominantes. En todos los casos mejoraron el nivel de vida de las poblaciones y su
movilidad social , siempre que se asegurara la presencia política de sus actores y, la evaluación critica y cultural de las consecuencias de sus proyectos.
Es necesario aclarar la concepción del término “liberal” en el uso crítico que se le dá en este artículo: el liberalismo económico en Inglaterra se pregonaba para proteger la expansión de la revolución industrial en Gran Bretaña, de manera que el resto de los países abrieran libremente sus mercados internos a sus mercancías en detrimento de sus incipientes industrias. El liberalismo político de la revolución francesa se manifiesta para colocar a la burguesía como clase revolucionaria a nivel mundial contra la nobleza parasitaria y sus vicios territoriales; El liberalismo filosófico en Alemania se dá contra el predominio absoluto de los nobles y la asignación de limites territoriales que se atribuía la iglesia romana. Pero el “liberalismo” en la Argentina se construyó de manera invertida, falaz, perversa con un fin de sometimiento permanente a los intereses internacionales: Es para que nos abramos permanentemente a cualquier mercado, menos al nuestro; que adoptemos cualquier política extraña a nuestros intereses soberanos y finalmente que cualquier filosofía sea mejor que la que surja de nuestros intelectuales y del la cosmovisión del sentido común americano.
( habia mercado interno en la Argentina? Habia capacidad de consumo?
Me parece que lo que no se pensaba era en desarrollar pais y que exista poder adquisivo en la población mayoritaria.
No habia burguesia , ni nacional, ni otra.
Que tipo de comunistas o socialistas eran los que vinieron? En que escuela aprendieron lo que significaba explotacion, desposeidos,marginados?y los que los siguieron en la absoluta incomprensión , que nunca entendieron las cuestiones mas simples, donde está politicamente y como se mueve la clase trabajadora en la argentina ,ignorancia y arrogancia que les valió el repudio tanto en los votos como en cada uno de sus errores y hoorors historicos.
Lo peor es que estos partidejos comprometieron “ terminos “ , dieron luz verde al macartismo reaccionario , sirvieron de escusa para los atropellos de los que metiron todo el mundo en la misma bolsa con el tilde de “ zurdos” y otras denominaciones, que acabaron perjudicando que muchas vezes no se puedan llamar las cosas por su nombre e incluso un terrible prejuicio para muchos compañeros muy valiosos.)
La aclaración precedente indica que la acepción “liberal- conservadora” no sea contradictoria : pues” liberal” significa que todo lo extranjero siempre es mejor y” conservador “es para que esto nunca se modifique.
.
La reacción liberal-conservadora como los intereses del capitalismo internacional etiquetaron despreciativamente a los integrantes de los movimientos como : chusma, populacho, crudos, anarquistas, montoneros, tumultuosos, pro-rusos, peludos, grasas, subversivos, etc., y cuanto mote descalificador y agresivo se le ocurriese con tal de poder desautorizarlos y reprimirlos. Pero siempre ocultando arteramente los verdaderos motivos de su odio que era y es el temor a perder su privilegio de ser los únicos adinerados y parásitos de los bienes del estado. Literalmente los verdaderos “vagos y mal entretenidos”.
La naturaleza constitutiva de un movimiento debe ser replanteada. Hoy los liderazgos emergentes y circunstanciales de las crisis ya no alcanzan como evidencia de un movimiento, ni la sumatoria de acontecimientos parciales, pues no es una construcción acrílica lo que lo construye, sino un auto conocimiento permanente del papel que se cumple dentro de un proyecto general (nacional) como sujetos conscientes. Son facultades necesarias en la dinámica para poder transformar la realidad.
La vigencia inexplicable aún , de la ley fundacional de 1853 constituye un verdadero anacronismo y un sin numero de especulaciones interpretativas, que vician las consecuencias de su aplicación, ya que esta no emerge como integradora de causas internas; porque otorgó aparente libertad política a sectores populares a cambio del reconocimiento permanente de instituciones que sostenían las desigualdades sociales y el ejercicio absoluto del derecho de propiedad de las castas dominantes. También aseguró el sometimiento a los intereses internacionales . Por esto nunca interesó a sus redactores la incorporación de los movimientos populares como sujetos de derecho y un marco legal que contemplara la democracia directa como voluntad ausente de las masas en las decisiones políticas-
Además subsiste la idea en los grupos de poder concentrado de que si estas reglas “constitucionales “ libertinas no se cumplen de acuerdo a sus intereses e interpretaciones, pueden recurrir permanentemente al fraude colonial para decir quienes son democráticos y quienes no, avasallando sus propias instituciones y por último usar la fuerza represora para mantener un orden ilegal y de privilegio.( a veces se invierte este orden )
El movimiento peronista al integrar a la clase obrera como nuevo sujeto social reconocido por el estado, se ve en la necesidad de implementar una reforma constitucional para consagrar los derechos del trabajador y la función social de la propiedad; asegurando la disposición de los beneficios del capital industrial nacional para la movilidad econòmica interna . Estos objetivos también necesitaban el control estatal de los recursos naturales y el ejercicio irrestricto de la soberanía territorial. Pero este marco no alcanzó a desarraigar del poder tradicional a las viejas castas que derogaron la reforma constitucional de 1949 en el golpe reaccionario del 55. Esta Ley Fundamental , aunque con sus limitaciones funcionales, jamás se rehabilitó ,siendo absolutamente democrática y legal en su aprobación. Esta acción de facto hace que todo acto de derecho posterior sea viciado y nulo de efectos, pues tiene como consecuencia la destrucción de las bases jurídicas del Movimiento
Popular del 45. La supuesta reforma parcial del articulo 14 bis del año 57 tubo como objeto crear una cortina de humo para distraer a la masa obrera de tamaña infamia política y daño institucional.
Este hecho demuestra claramente que el “enemigo” del poder económico concentrado no era un dictador que sometía a un pueblo dócil, sino un movimiento que había alcanzado a modificar las bases jurídicas que privilegiaron a las viejas castas gobernantes durante más de un siglo.
La dictadura liberal-conservadora que se instala en 1955 tiene un objetivo estratégico: proscribir al movimiento y domesticar al “partido”(PJ) ,casualmente los mismos presupuestos que en 1810 y 1930 : donde en primer lugar se proscribió a los morenistas, luego se ignoró a San Martín y en segundo lugar se encarceló a Irigoyen y fructificó la “concordancia” entre el régimen y M.T.Alvear Quiere decir la misma metodología para destruir los movimientos nacionales democráticos históricamente populares.
Los conceptos que preceden permiten analizar el momento actual y apreciar cual es la herramienta necesaria para que el pueblo argentino logre liberarse de la explotación del capitalismo internacional.
Básicamente al movimiento peronista lo dinamiza una redistribución de ingresos orientada a aumentar el consumo interno incrementando los haberes de la clase asalariada aumentando significativamente su participación en el PBI interno gestado a través de la discusión paritaria y promoviendo la industrialización. Los recursos financieros se obtenían a partir de la alta renta diferencial de la tierra, que siendo la mas alta del mundo, aunque se aplicaran impuestos importantes a las transacciones dejaban un margen de utilidades adecuadas a los productores de la pampa húmeda. Acompañaba esta expansión un sostenido plan social de obras publicas y una base de infraestructura industrial autónoma. El estado ejercía el control del comercio exterior y el de los depósitos bancarios Esta nueva política de manera inevitable obligaba a planificar el futuro de la industria y la tecnologizaciòn a gran escala de la producción agropecuaria y su correlato en la tenencia de tierras. Estas proyecciones no se trataron orgánicamente en el movimiento ni se compusieron estructuras adecuadas a tal fin, lo que aceleró la conspiración liberal conservadora que nunca se controlò y previó. Se aliaron nuevamente el nacionalismo católico de corte corporativo de origen saavedrista , con el liberalismo aperturista financiero , dependiente de los centros mundiales de raigambre rivadaviana, para derrocar por la violencia al movimiento popular revolucionario surgido en los albores de 1943.
Varios factores contribuyeron a debilitar la fuerza inicial del peronismo, tanto externos como internos y todos incidieron en paralizar su dinámica transformadora y liberadora. Contó desde su comienzo con la hostilidad de la capa estudiantil , mayoritariamente de origen migratorio, adiestrada en el racionalismo liberal europeo que veìa a los movimientos como fenómenos irracionales, carismáticos, instintivos, subalternos, confusos, promovidos por un fanatismo de corte místico, propio de mentes atrasadas y proclives al totalitarismo . Por ello jamás se ha detenido a analizar el carácter eminentemente social y humano de sus causales. Estos prejuicios lamentables y canallescos fueron inducidos por el elenco académico reaccionario heredado que consideraba que todo lo de origen popular era vulgar y demagógico o un desvío de la fe y la moral. Este plantel no pudo renovarse ni modificarse en tiempo y forma y operó sobre todo en la clase media que acató cuanto golpe se promoviera contra los movimiento populares.
Acompañando a este calumnioso libreto contra los movimientos de masas se encolumnaron casi todos los grupos de izquierda existentes , educados en el mismo patronato de intelectuales antinacionales y envidiosos de que el pueblo no los seguía incondicionalmente como partido iluminado y salvadores de la patria.
Erróneamente se sostuvo que los hechos justos producidos con las obras de gobierno, el hacer sin que todos conocieran los objetos, la distribución sin conciencia de sus porque y el devenir promisorio y feliz que esperaba a todos los argentinos eran suficientes para sepultar un pasado de opresión y miseria . Pero la realidad demostró que sin desterrar los cimientos de la cultura liberal con personeros e instituciones , posibilitan que la reacción se organice y destruya los mas nobles y justos propósitos, minando la confianza, corrompiendo ideales o infiltrando parásitos del sistema ,como los nacionalistas católicos o oligárquicos, para usurpar representaciones y descomponer al movimiento, transformándolos en una corporación sin representantes de las clases populares en las decisiones del poder .
En lo económico no bastaba con la nacionalización de los servicios públicos, o que los nuevos pasaran a la órbita del estado, sino que la gestión de las mismas sea controlada y promovida por los propios beneficiarios y no por intereses privados o lucrativos .
Tampoco bastó que para la clase trabajadora los gremios fuesen el máximo peldaño de su acción política dentro del movimiento, porque esto la limitaba a accionar solamente en el plano de las reivindicaciones sindicales.
En lo que hacía a la Defensa Nacional era imprescindible asegurar que todos los cuadros en actividad abrazaran la tradición sanmartiniana de la confederación de estados sudamericanos, contraria al intervencionismo extraterritorial en sus países por potencias extranjeras y al expansionismo colonialista . También a toda acción política que viole los principios constitucionales y el orden democrático surgido de la voluntad popular ; de manera que no quede latente la insubordinación golpista tanto militar como institucional. Y que uno de los aspectos principales de la soberanía era la defensa incondicional e imprescriptible del artículo 40 de la Ley Fundamental del 49 y la integridad territorial. Esta selección al no efectuarse oportunamente, dejó prosperar a la escuela de la inquisición propensa al militarismo mercenario, sustentador de aventuras golpistas y retrógradas que potenciaron cuadros que solamente persiguieron patriotas, que no se rendían ante el imperio de turno en alianza a una oligarquía que festejaba poder doblegarse nuevamente ante la corona británica y regocijada de ver sufriendo al pueblo por el bien del capitalismo internacional.
Por esto los grupos de privilegio se establecieron como meta destruir los movimientos y dominar o corromper los partidos de toda clase. En el caso del peronismo aislaron y persiguieron a sus mejores dirigentes, destruyeron a sus agrupamientos juveniles, aburguesaron a la dirigencia sindical , expulsaron del trabajo a los obreros politizados y desbastaron su estructura económica.
Quedando el movimiento como recuerdo y la burocracia institucionalizada por las dictaduras como un partido mas de control social.
Esto convierte al peronismo en una entelequia ,porque la masas americanas solo saben expresarse a través de movimientos y no de partidos, y el PJ NO PUEDE atribuirse su representatividad ya que como partido es solamente una variable del sistema que no incluye a el pueblo como sujeto principal.
Pero ese movimiento no fue indeleble a la erosión del tiempo y a la violencia del sistema de opresión y es aquí el porque es necesario revaluar su situación, cual será es su estructura y los objetivos a cumplir.
(Sigue en próxima entrega)
lunes, 31 de enero de 2011
Réplica Necesaria al Deplorable “realismo” reaccionario del Sr. Humberto Tumini
Réplica Necesaria al Deplorable “realismo” reaccionario del Sr. Humberto Tumini
En la Argentina los agrupamientos autoproclamados “partido revolucionario tal”, ”vanguardia de la clase trabajadora”, “Unidad de la izquierda combativa”, “frentes recontrasocialistas”, “ espacios de dirigentes clasistas inclaudicables de las luchas obreras”, etc., ya no funciona ni como rótulo de atractivo político, ni como espacio democrático, ni como método para la participación popular que aliente cambios sustanciales en la estructura social del país.
Esto provocó aparentes recambios de la izquierda partidizada y “dura” para reacomodarse ante el implacable grito de “que se vayan todos”, que los involucraba por su incompetencia, después de los trágicos sucesos que provocaron la huida de De la Rúa.
Viraron para no ser repudiados; vieron que las asambleas populares después del 2001 provocaban una movilidad política sobre todo de agenda pública que no existía antes; y en vez de sumarse a la pueblada se rebautizaron y llamaron a su entorno ”movimiento”, “polo”,”frente “,etc., fragmentando de hecho un acontecimiento que no tenía titulares, pero que era una reacción nacional. Estos falsificados escenarios, no modificaron su status originario de cúpulas inamovibles, soberbias y verticalistas, que también sabotearon todo intento de organización popular que no integrara a su dirección como líderes incondicionales.
. Lo reseñado puede acercarnos a comprender porque aunque alguien se sitúe a la “izquierda” discursivamente, en los hechos es reaccionario.
En el boletín semanal del 09-01-11 del “Movimiento Libres del Sur” el Sr. H.Tumini
elogiando la campaña Pino Solanas presidente no contiene otro desfachatado argumento para apuntalarla que atacar artera y falazmente al gobierno Kirchnerista , augurando seguros fracasos de gestión ,como su título lo dice: “ Se opaca el espejismo K”. Además haciendo gala de premoniciones seguras sobre el futuro político, como si fuese juez supremo, ya que cree tener el don de percibir un realismo inapelable.
La izquierda argentina partidizada, ya sea esta muy radicalizada o semi-radicalizada suele hacer un simplismo grosero tanto de la historia, como de la política y cree que todo el conflicto social esta entre burgueses y proletarios puros. Todo los demás problemas son confrontaciones inter-capitalistas y merecen ser tratadas por igual; y el pueblo argentino es un burro al que hay que guiar del hocico o debe escarmentar con la explotación y la demagogia populachera sino sigue las mágicas recetas de esta “izquierda” oportunista e iluminada.
Pero lo que sí son interburguesas son las facciones partidarias de herencia “republicana” tanto de derecha como de izquierda que surgen con el capitalismo y el colonialismo. Unos porque están incluidos dentro de un poder establecido que los contiene corporizándolos (derecha) y otros porque ese poder los excluye de las decisiones trascendentes y del control del capital (izquierda) y esta no se” deshace “ porque la clase trabajadora sea dominada o porque ya no haya jubilación para los pobres o porque el país haya hipotecado hasta los sueldos. Porque si se ataca a un gobierno popular que surge de lo mas inesperado, solo por cuotas de poder y prestigio, sin proposiciones viables para el bienestar general, se está a la derecha del pueblo, aunque se sitúe a la izquierda en el sistema partidario y de sus personeros mas recalcitrantes. En este posicionamiento oportunista se es en los hechos un reaccionario de oficio, y aquí se sitúa el Sr. Tumini con enorme ”realismo”
Agentes de salud de “Barrios de Pié” (brazo social de” Patria Libre”) que se presentaban como la carta de salvación para la atención primaria, fueron beneficiados con aportes del ministerio de desarrollo social, capacitación de por medio en el conurbano, y además sus adherentes recibieron numerosos planes del gobierno que desacredita. También en el partido de Matanza conformaron la Fuerza “K”, pero
al no ser incluido en los primeros lugares de las listas “K” se aliaron a “Nuevo Encuentro” obteniendo una consejalía. También abandonaron este espacio para anunciar que la verdadera opción es “Solanas Presidente”, aparentemente vendiendo un nuevo guión cinematográfico para una mágica restauración social, después que caiga Cristina Fernandez , porque supuestamente no ha hecho nada por el país. Estos pasajes muestran a las claras incoherencia y falta de ética .
Tumini cita los mismos sofismas baratos de los voceros tercermundistas del neoliberalismo: violencia, ocupaciones, inflación descontrolada, falta de viviendas , prórroga de contratos, etc., para ensombrecer al gobierno ,pero casi ningún país del mundo se repuso en tan poco tiempo del colapso económico y social del colonialismo financiero, y menos de los viejos carcamanes de la politiquería domesticada , contestataria y entreguista ,de la cual él con su actitud, es su perisferia de izquierda .
Un apreciable analista político del peronismo decía que cuando se producía la movilidad social de la clase trabajadora, también se generaba un conflicto muy alto con la mayor parte de su dirigencia que ha sido domesticada por el poder económico. Esto viene a colación porque el Sr. Tumini decía que la figura de Kirchner poco antes de morir” provocaba más rechazos que adhesiones “y que había en marcha una rebelión interna en el PJ”, y Scioli y otros dirigentes aconsejaban que se bajara de la candidatura
para evitar la fractura del justicialismo . Lo que no dice el Sr. Tumini es que los “dirigentes” que conspiraban eran los que dejaron que el país se hunda junto con el pueblo, desmovilizando al peronismo, abroquelándose en el PJ para negociar la reducción de todas las conquistas sociales del movimiento peronista, transformándolo así en una herramienta de opresión y que lo único que sabían era arrodillarse ante el FMI. Y que sin Kirchner el justicialismo no era nada más que una asamblea de morosos, una calesita sin vida, ni propuestas, condenada al fracaso y a la corrupción.
También decía este Sr. que “la utilización por la propaganda oficial” de la muerte de Nestor Kirchner hizo “subir como por arte de magia las acciones de gobierno”, cuando en realidad la población se anticipó a cualquier difusión intencionada .Y aquí
se manifiesta descaradamente su inquina, ya que la muchedumbre que concurrió a su funeral y que nadie preveía, lo hacía por dolor y en respaldo a un gobierno que le otorgó lo inesperado y en el cual identificaba su porvenir libre de padrastros y agoreros-
Carlos Kifer
EL PROYECTO DE PAIS ES UNA CUESTION NACIONAL
LA CUESTIÓN NACIONAL REQUIERE DE UN PROYECTO NACIONAL Y DE UN SUJETO HUMANO DE CARÁCTER NACIONAL.
La ambición sin escrúpulos, el halago cínico de los poderosos, la corrupción como acceso fácil, el desprecio por los indefensos, el servilismo al capital monopólico son conductas que siempre exteriorizan los gobiernos sin moral, sin respeto por las leyes y las obligaciones que los cargos imponen y en consecuencia son los verdaderos llantivalores" enemigos de la Nación y la paz.
No será remozando pejotistas, radicales o ecónomos ecuménicos que renegaron hace tiempo de los movimientos populares como se regresa a las causas y se instala la justicia social; sino yendo por las antípodas de estos partidos entreguistas, legalizadores de todas las tragedias que nos avergonzaron ante el mundo y nos cargaron de culpas y empréstitos en sus concubinatos con el Neoliberalismo económico.
En ellos anidaron firmemente los viejos sofismas de la oligarquía parasitaria de "vivir" a expensas de los abrazos y propinas del capitalismo internacional. También fueron presa fácil y ejecutores dóciles de la antigua "conciencia colonial" basada en la entrega de los recursos nacionales y la porfía de que el Estado sea el garante eterno de los caprichos y exacciones a que nos somete el colonialismo financiero. Más aun la mayoría de estos engendras vernáculos asimilaron las reglas del maltusianismo económico sosteniendo que la marginalidad, la explotación y la pobreza son condiciones naturales de la especie humana e imposible de erradicar.
La extranjerización de todos los recursos nacionales de los países dependientes es una "cuestión de Estado" para los centros dominantes, pero los convierten en una cuestión privada o de mercado para los estados vasallos. Este intervencionismo supranacional forzado por "instituciones multilaterales": BID; FMI; G 7; Trilateral Comisión, OMC, ALCA, GATT, etc., apunta a consolidar la destrucción, y atentan contra la soberanía y la libertad de los pueblos.
La tiranía de los mercados se despliega por el abandono del estado, de los gobiernos y de todos los estamentos de la política tradicional a atender prioritariamente los problemas nacionales y sociales. La argentina es un vivero de todos negocios espurios y de la corrupción funcional a la crisis estructural del capitalismo globalizado. Esto no obtiene reacciones sino se enfrenta con un movimiento que abarque integralmente la problemática social y económica del país.
El desempleo es un grave problema nacional, el suicidio de pequeños productores es una cuestión nacional, la falta de sostén del mercado interno, su cuidado y proyección es materia de interés nacional. La errática política exterior es una falta de proyección de lo nacional. La desesperanza social no es cosa individual. Dentro del neoliberalismo los estados subalternos han perdido su capacidad de ser sujetos en su defensa, tanto en el plano económico como en el político y por tal motivo sus estados mayores se transnacionalizaron culturalmente.
El aperturismo y la tan mentada «globalización» destruyeron los viejos conflictos regionales y los límites territoriales. Para independizarse es perentorio salirse del encuadramiento multilateral, replanteándose todo posible accionar referenciándose en las bases históricas que nos legaron los movimientos emancipadores en términos continentales y de recuperación de la soberanía en las operaciones tanto tecnológicas como de formación profesional.
La salud pública, la educación pública, la dignidad solo se comprende dentro de una estrategia nacional. La falta de moneda, la prepotencia extranjera, la usura, la inflada deuda y la codicia de los banqueros persisten por la ausencia de soberanía popular. La liquidación del ahorro y los sistemas de previsión son provocados por un destierre de los derechos de orden público. La violencia institucional y el caos social provocado por la existencia de más de 20 millones de pobres sin futuro, es quizás el más grave de los temas nacionales que no admite postergación y que requiere de una distribución diferente de los recursos nacionales con orientación opuestas a las prioridades políticas que hoy baraja la partidocracia electoralista.
Un cambio fundamental en las relaciones del ejercicio de las decisiones de los nuevos actores sociales solo puede provenir de un movimiento cuyos objetivos solidarios y humanitarios están fuera de la estrechez y egoísmo partidistas.
La importancia del movimiento está en que une lo que desagregan los partidos liberales, porque sus relaciones no están sujetas a formas preestablecidas ni acuerdos de cúpulas ligadas al poder colonial. Dentro de su accionar se rompen los sofismas que horadaron nuestra soberanía; para que lo público no sea un "gasto", y lo privado "rentable y generador de empleo" como siempre inculcaron los vividores y serviles eximir a los monopolios de cargas sociales y fiscales. Es una forma rastrera de usurpar el capítal social acumulado por derecho público al Estado.
El movimiento, herramienta que pone organizadamente al pueblo en acción, es la fuerza más formidable que tienen las masas para recuperar la patria abandonada. En él, el hombre solitario y perdido emerge como sujeto, se horizontalizan los mandos, se debate y se actúa sin estamentos. Los puestos no se compran ni se heredan, se ganan a partir del reconocimiento y la identidad con el otro, sin privilegios ni títulos. Las propuestas y proyectos no se declaman, no se calcan, se ejecutan a partir de una necesidad común. En él se recupera la dignidad de luchar por el presente y de lograr el futuro. Es integrador y, por sus objetivos, constituyentes de la Nación y la libertad. No se aboca a destruir partidos sino que los ridiculiza por su afán de interés y como "únicos" estandartes de la representación política. Es de género diferente porque se basa en la soberanía popular, en organizar lo excluido y genera un instrumento eficaz para la masa trabajadora, abandonadas por estas entidades burocráticas y por la de su propia fila. Los movimientos crecen con fuerza cuando las potencias que lo proyectan hacen de lo nacional y social una cuestión fundamental. Se transforman en la puerta al futuro cuando vivimos abrumados y desorientados, y no sabemos lo que somos ni lo que aspiramos ser.
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